jueves, 10 de marzo de 2011

ALCOHOLISMO EN LA VIDA FAMILIAR

“El dios griego Baco, creador del buen vino que acompañaba los momentos alegres, nunca pensó que la adicción a tal bebida pudiera convertirse en una enfermedad y que a la altura del tercer milenio sus consecuencias dañinas fueran semejantes a la de una plaga, con lamentables consecuencias para el individuo adicto y para la sociedad en general”.
En la actualidad se observa que uno de los principales problemas que afecta a la sociedad y en especial a la vida familiar es el alcoholismo, siendo esta una enfermedad que en ocasiones puede ser progresiva, incurable y fatal; caracterizada por cambios a nivel físico, emocional y social, produciendo dependencia física y psicológica, causando daños en todo el organismo y deterioros en la salud como lesiones neurológicas, metabólicas y hepáticas.
El consumo de alcohol presenta dos caras: una de facilidad y otra de desdicha, ya que en un principio se experimenta estados de euforia, alegría, fortaleza, en donde la persona siente sensaciones agradables que si no lo saben controlar lleva a la necesidad de ingerirlo repetidamente y cada vez aumentando mas la cantidad, hasta llegar a un estado de dependencia por lo que el consumo peligroso es “el que encierra riesgos o consecuencias dañinas” de orden físico, mental o social, e implica sobrepasar los limites recomendados o establecidos por la ley; por lo que al ingerir esta sustancia no solo afecta a la persona involucrada, sino también a familiares, amigos y todos los que lo rodean, siendo la principal causa de accidentes y muertes en el mundo.
La presencia de un alcohólico genera o dificulta las relaciones interpersonales en la familia sobre todo en la vida de pareja porque el tomar en exceso lleva a la “transformación”  total de la persona convirtiéndolo en un individuo irritable e insoportable, incomodando así a quienes están a su alrededor y lo cual hace que se origine conflictos en el hogar, volviéndose irresponsable  y dejando de cumplir las necesidades primordiales de casa, lo que conlleva en muchas ocasiones al rechazo familiar, violencia domestica, desintegración familiar e incluso el divorcio.
Por lo tanto, la actitud que adopte la pareja es decisiva para motivarle a realizar correctamente un tratamiento adecuado para superar su enfermedad.
La familia es una institución que cumple una importante función social como trasmisora de valores éticos-culturales.
La imagen que los niños toman de sus padres una y otra vez durante su infancia, su niñez y su adolescencia  crea un ambiente casi obligatorio para el abuso del alcohol, porque los niños ven en esta actitud un modelo a seguir.
Por otro lado hay jóvenes que sienten la incapacidad de poder expresar sus emociones y la dificultad que tienen en sus relaciones interpersonales, ante todo reacciona con desconfianza, rigidez y necesidad de controlar a los que le rodean, como es el caso de Martha, de 8 años, hija d un alcohólico, quien expresó: “cuando pienso en la forma en que bebe mi padre, tiemblo por dentro. Tengo miedo y me preocupa cuando acabará todo esto, me siento  encadenada y no puedo soltarme. Quiero romper las cadenas y ser libre”; por lo que es necesario ayudar al alcohólico a transformar su forma de pensar y también saber escucharlo con atención, igualmente animarlo a que exprese sus emociones y sentimientos libremente  y así evitar la desintegración familiar .
El alcohol fomenta conductas violentas, contribuyendo significativamente a la violencia domestica y las agresiones sexuales y “sin importar su edad, quienes consumen alcohol corren casi el doble de riesgo de ser victimas de homicidio, y hasta quienes conviven con ellos”.
Las personas tienen que valorarse a si mismas porque se sabe que el alcohol no hace ningún bien, por el contrario lo que hace es destruir la salud física-mental y muchas veces acaba alejando a todos sus seres queridos.
De ahí que es fundamental fortalecer en la familia pilares de cariño, comprensión, afecto, tolerancia, solidaridad y sobre todo amor, que permitan forjar un espíritu inquebrantable capaz de cerrarle la puerta a la entrada de alcohol.
Hay que tomar conciencia del peligro que representa el licor, muchas veces se siente que por tomar más, lo van a considerar mucho más hombre o más mujer,  sin tener en cuenta que lo que esta haciendo es convertirse en una persona alcohólica y también esta intoxicando su organismo, lo cual en muchas ocasiones puede llevar hasta la misma muerte. Por eso hay que saber decir NO y así evitara muchos problemas tanto con la familia como con la sociedad.

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